La boda de Marcos y Rocío fue especial. Muy especial. Para empezar tenemos gente en común que hizo que nos acercásemos mucho más rápido de lo normal, y si a eso le sumamos el carácter 100% compatible de la pareja con nosotros, el resultado es sencillamente perfecto, porque la confianza y la tranquilidad con la que pudimos hacer nuestro trabajo fue excepcional. Son una pareja encantadora, atenta, servicial, muy divertida, desenfadada y muy muy cercanos. Podría decir mil cosas más, pero creo que con eso ya nos entendemos.

En esta ocasión además de Carmen Sánchez, contamos con Jacob Sánchez y Jairo Muñoz para la realización del vídeo de bodas. A Jacob también lo conozco desde hace más de 15 años con lo que la compatibilidad compañeros/novios no podía ser mejor.

Y eso se nota. Se nota en el trato, se nota en las risas, en el ambiente, en lo divertido que resulta a veces nuestro trabajo y por supuesto en el resultado final. En pocas bodas me he reído tanto como en esta. Además por primera vez en mi carrera pedí permiso para hacer mi trabajo en pantalón corto. Por supuesto me dijeron que si, aunque a más de uno eso le chirrié, pero cuando los que mandan en la boda están de tu lado poco te debe importar. Y así fue.

Todo transcurrió de forma fluida y totalmente íntima. A veces creo que cuanto menos formal quiere ser una boda, mejor es, y no lo digo porque Marcos acabase sin camisa bailando como en una boda rusa descontrolada, sino porque justamente eso hizo de esta boda tan divertida y diferente.

Por todo esto, les estamos agradecidos y desde aquí le mandamos nuestro más fuerte abrazo. Ni que decir tiene que nos veremos más a menudo dado que somos casi vecinos.

De paso os dejamos el trailer de la boda. Por Jacob Sánchez Filmaker.