La boda de Juan y Virginia fue cercana, dado que son amigos íntimos de mi hermana. En esta boda me sentía como en casa, porque hace mucho que nos conocemos. Debajo de un calor Sevillano digno de los mejores veranos tuvo lugar la boda en una lugar precioso. Rústico y con toques de cortijo Sevillano, todo muy elegante y bonito. Nos trataron muy bien, todo fue ameno y las fotografías ganaron enteros gracias al trato tan amable, tanto de los familiares como de los propios novios. Si bien suele ser al reves, en esta ocasión era el novio el que estaba hecho un flan, y tuvimos situaciones muy divertidas tanto con él como con ella. Hay que destacar que su perro fue el portador de las alianzas lo que hizo aun más diferente el momento. Desde aquí les deseamos lo mejor y estamos orgullosos  de poder haber trabajado con ellos.  Aquí os enseñamos algunas de las fotografías, y dentro de poco estará el vídeo. El equipo en esta ocasión fue Jacob y Jairo como videógrafos y Carmen y Manuel  como fotógrafos.